miércoles, 8 de enero de 2014

Literatura solipsista y lectura del medio




Ella me dijo que cuando me quitaba los lentes, parecía un depravado sexual. Quizá los lentes sean como un antifaz. ¿Qué mirada tengo sin los espejuelos? Me causa gracia. Otra persona me dijo alguna vez que los lentes eran parte de mi, que me daban personalidad; quizá mi verdadero yo se presente cuando no los uso. Claro, me los quito frente a su sexo, mientras acaricio sus nalgas, cuando busco entenderme con ella en otros términos, digamos.


Literatura solipsista, se lo leí a Roberto Bolaño, en Entre paréntesis. Inmediatamente recordé a Henry Miller, egocentrista y genial; también en Anaïs Nin y sus diarios, y no se me viene a la mente nadie más. Quizá Karen von Blixen y sus Memorias de África, y el resto son historias disfrazadas de ficción (evidentemente hay mucho más de esta literatura: memorias, autobiografías...).

¿Qué tanto reconstruimos, qué tanto podemos inventar?

Bajo el sol, es un epistolario de Bruce Chatwin, pero él no hizo esa recopilación de sus misivas. Esto nos da una visión de su visión del mundo, de su entender, de la deformidad de la apreciación de la realidad con su enfermedad final, de su proceso creativo. Resulta encantador, al menos para mi, entender ese proceso ajeno, esa búsqueda, o ese encuentro, de eventos que utilizará el escritor posteriormente. ¿Qué situaciones tomamos de la realidad? Ahí hay un abismo, la gran diferencia entre los escritores; unos escogerían los eventos sublimes, bellos, inolvidables por encantadores... Otros, lo contrario. Para Colina Negra, Chatwin tomó un evento grotesco, pero revelador de cierta condición humana. De eso se trata, de hurgar entre la basura para mejor entendernos.

De eso se trata.

Generalmente tapamos lo desagradable del medio, lo que nos hiere, lo que nos causa dolor, asco, lo que nos muestra a los animales que llevamos dentro.

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